Educación
pública: el retrato del caos
Pero, al final, ¿cómo llegamos a este caos? ¿De quién es la
responsabilidad?
¿Es posible garantizar una educación pública de calidad para todos?
24 de setiembre del 2012
De Opinión Socialista - PSTU Brasil*
Traducción Noemí Benito
El caos de la educación pública
brasileña es percibido por la mayoría de la población, especialmente entre los trabajadores
más pobres. Pocas inversiones, ningún interés de los gobernantes, pésima
remuneración de los maestros. Esos son, apenas, algunos de los ingredientes de
una situación que perdura por décadas.
Pero, al final, ¿cómo llegamos a
este caos? ¿De quién es la responsabilidad? ¿Es posible garantizar una
educación pública de calidad para todos?
Brasil tiene más de 14 millones
de analfabetos, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE,
2009). Como si no bastase, más de 30 millones son considerados “analfabetos
funcionales”, o sea, personas que no comprenden lo que leen. La marginalidad de
la población negra, debido al racismo, aparece con fuerza. Mientras el 59.4% de
la población negra, arriba de los siete años, es analfabeta. Y muchos hijos de
los trabajadores están fuera de la escuela.
“Aquí, en Sao Paulo, más de 700
mil niños y jóvenes, en edad escolar, están fuera de la escuela. Esto significa
que tenemos un 25% de jóvenes, de enseñanza básica, fuera de la escuela”,
explica João Zafalão, candidato a concejal por el PSTU, en la capital paulista.
El retrato es, también, alarmante
en cuando al caso de las guarderías. Hoy, cerca de 10 millones de criaturas
(entre 0 y 3 años) no encuentran guarderías en el país.
Los trabajadores en la educación
enfrentan salarios de hambre, jornadas extenuantes y la destrucción del plan de
carrera. En el 2011, muchos tuvieron que salir a luchar para hacer valer el
piso nacional del sector. Fueron huelgas y movilizaciones inmensas, en casi
todos los estados y municipios importantes.
La enseñanza superior, por su parte,
continua siendo un sueño distante para la mayoría de los hijos de la clase trabajadora.
Solamente 14% consiguen entrar a la universidad, quedando fuera 21 millones de jóvenes
entre 18 y 24 años. Además, en las universidades públicas faltan profesores y administrativos.
También faltan vacantes, mientras el gobierno envía dinero público a las facultades
privadas. Para luchar contra esa situación, los profesores y estudiantes
realizaron una huelga de tres meses en las universidades federales, una de las mayores
de los últimos años.
Como en todas las elecciones, los
candidatos del PT (Partido de los Trabajadores) y del PSDB (Partido de la
Socialdemocracia Brasileña) y sus aliados, presentaron viejas soluciones
“mágicas”, para resolver el problema de la educación. Todos esconden, sin
embargo, su responsabilidad por el caos.
La responsabilidad del PSDB-DEM (Partido Demócratas)
Cuando el PSDB-DEM estaban en el gobierno
aplicaron toda una política en relación a la educación, que estaba en sintonía
con la política de “Estado mínimo” neoliberal. Tales medidas, entre otras
cosas, le quitaban la responsabilidad al Estado en el mantenimiento del derecho
a la educación pública, convirtiéndola, cada vez más, en privatizada. Así, fueron
creadas las llamadas “islas de excelencia” (colegios emblemáticos) y reforzaron
el carácter excluyente, segregacionista y racista del sistema de enseñanza en
el país.
De esa forma, la receta para el
caos de la educación ganó nuevos ingredientes. Como la municipalización y “escolarización”
de la enseñanza, que retiró de los gobiernos federales y estaduales la
responsabilidad por la educación infantil y la pasó a los municipios. En
Florianópolis (SC), por ejemplo, la prefectura (gobernador o alcalde. NdT) no
consigue, ni siquiera, garantizar la universalización de la educación infantil.
Faltan más de 3 mil vacantes en las guarderías. “Ahora existe la amenaza de
municipalización de la red estadual, pero la ciudad no tiene recursos para
asumir la enseñanza fundamental”, explica Joaninha Oliveira, candidata a concejala
por el PSTU, en Florianópolis.
Otra medida fue la aceleración de
la aprobación para desocupar vacantes. Lo “rápido y barato” pasó a servir como
criterio de eficiencia. Así, se realizaron más inscripciones, sin la creación
de una nueva estructura efectiva para nuevas vacantes. El resultado es superpoblación
de aulas.
Profundizando más en la lógica
privatista, las escuelas fueron abiertas para las llamadas “asociaciones’ entre
empresas y comunidad. Un ejemplo es lo que ocurre en Río de Janeiro (RJ). “Actualmente
existen, aproximadamente, 90 proyectos de asociaciones público- privadas,
operando en las escuelas municipales. Hay asociación con las Fundaciones
Roberto Marinho, Ayrton Senna, Sangari, Volkswagen, Natura, Ueré, Alfa y Beto,
entre otras. De esa forma, el gobierno queda exento de su responsabilidad con la
educación”, explica Vera Nepomuceno, candidata a concejala por el PSTU en Río.
No cumplimiento de la ley
En el ámbito municipal, las alcaldías
del PSDB y sus aliados, siguen la misma política. Muchas veces ni siquiera cumplen
con las leyes sobre inversión en educación. Es el caso de Sao Paulo, donde la
Ley Orgánica del Municipio obliga a invertir el 31% del presupuesto en el sector.
Pero, ni Serra y su aliado Kassab, respetaron la ley. En el 2011, por ejemplo, la
prefectura rebajó R$ 1.4 mil millones (US$ 680 mil millones) de gastos de la educación,
al no cumplir la ley.
En Belo Horizonte, la situación es
la misma. El prefecto Marcio Lacerda, del PSB (que ya había sido aliado del PT y
del PSDB), no cumple la Ley Orgánica del Municipio y rebajó R$ 617 millones (US$
303.4 millones) de la educación, en el 2011. El resultado fue una caída del 13%
en la cantidad de alumnos matriculados en las escuelas públicas, entre el 2002 y
el 2010.
“La expresión más evidente de este
rebaja en la educación, en BH, es la disminución de las matrículas. La prefectura
del PSB no invierte lo suficiente en educación, abandonando la educación
pública y precarizando las condiciones de trabajo de los maestros”, denuncia
Vanesa Portugal, profesora y candidata a la prefectura de la capital minera.
El PSDM-DEM aplicó muchas otras
medidas y podrían llenar las páginas de esta edición. Sin embargo, lo más
importante es saber que, ninguna de ellas, fueron cuestionadas después que los gobiernos
del PT asumieron el comando de las prefecturas y del gobierno federal. Por el
contrario, el partido profundizó algunas de ellas. Fue lo que sucedió, por ejemplo,
con el Plan Nacional de Educación (PNE).
El PT no prioriza la educación
El ex ministro Haddad encuentra
“difícil” destinar el 10% del PBI para educación, en el 2023. Entretanto, el gobierno
federal compromete 52% del gasto federal en el pago de la deuda pública.
En la propaganda electoral, el PT
presenta los supuestos “avances”, realizados por sus gobiernos y administraciones,
en el área de la educación. Sin embargo, la realidad es bien diferente.
Del gobierno de FHC (Fernando
Henrique Cardozo) hacia acá, el crecimiento de la inversión en educación fue del
0.06% al año (entre 1998 y el 2009). Es bueno recordar que, la recaudación de
impuestos del país, creció en 244% desde el 2003, pero eso no significó mayores
inversiones en educación.
En razón de la baja inversión, el
Plan Nacional de Educación (PNE) fracasó. Hoy se invierte entre el 4% al 5% del
PBI (suma de toda la riqueza producida en el país) en educación. O sea, el
objetivo original del PNE, previo a la inversión del 7% del PBI para este año. Pero,
el gobierno de Dilma quería estirar el plazo hasta el 2020. Entre tanto, la Cámara
de Diputados aprobó, en julio, la aplicación del 10% del PBI para educación… ¡para
el 2023! Incluso así, el ex ministro de educación y actual candidato a la prefectura
de Sao Paulo, por el PT, Fernando Haddad, consideró que sería “difícil” alcanzar
la meta del 10%. O sea, la mitad aprobada por el Congreso es una nueva promesa
más, así como fue el propio PNE, que no será cumplida. Si calculáramos lo que,
de hecho, fue invertido en educación, entre 1998 y el 2009, al país le llevaría
80 años para llegar al 10% del PBI.
Todo ese embrollo muestra que el
PT no tiene como prioridad la educación. Dicen que no hay dinero para garantizar
la inversión inmediata del 10% del PBI para el sector. Pero, la conversación es
otra, cuando el asunto es el pago de la deuda pública a los banqueros. Según la
Auditoría Ciudad de la Deuda, en el 2012, hasta agosto, la deuda ya consumió R$
566 mil millones (US$ 278 mil millones), lo que representa el 52% del gasto
federal.
No es por otro motivo que la inversión
anual, por persona en edad educativa, en Brasil, es proporcionalmente menor de
lo que se invierte en Botswana, un pobre país africano, donde la expectativa de
vida es de 50 años. Allá se invierte US$ 2.203 por personas en edad educativa.
Aquí, la inversión es de US$ 959.
Combatir la opresión dentro de la escuela
El racismo, el machismo y la
homofobia están presentes en todos los ámbitos de la sociedad, incluso dentro de
la escuela, que muchas veces reproduce la opresión.
El gobierno y las administraciones
municipales del PT, PSDB-DEM no hicieron nada promocionar políticas de combate a
la opresión. Por el contrario, el gobierno federal (que hace propaganda de su
compromiso con el combate al machismo), ni siquiera implementó la adopción de
disciplinas escolares sobre género y derechos humanos en las escuelas de enseñanza
fundamental, como prevé la Ley María de la Penha1.
El “Kit Anti-Homofobia” que, a pesar
de sus muchos problemas, podría ser un instrumento para abrir este debate en el
interior de las escuelas, fue vetado por Dilma, quien se sometió a los sectores
más conservadores del Congreso Nacional.
La privatización de la enseñanza superior
El crecimiento de la enseñanza,
el pago y la precarización de la enseñanza público van de la mano. En los
últimos años, la agenda neoliberal impuso transformaciones a la enseñanza
superior brasileña. Entre los principales cambios se destacan el crecimiento de
la enseñanza privada, la precarización de la enseñanza pública, el financiamiento
público de la enseñanza privada y el financiamiento privado de la enseñanza
público.
Hoy, el 90% de las instituciones
de enseñanza superior, en Brasil, son privadas. También crecieron las quiebras,
pues muchos no tenían como pagar las mensualidades de las universidades
privadas. Así, el gobierno de Lula y el, entonces, ministro Haddad, implementaron
el Programa Universidad para Todos (Prouni), que destina dinero público para las
universidades privadas.
Por otro lado, las universidades
públicas se vinieron abajo con el recorte. El gobierno creó el REUNI (Programa
de Apoyo y Restructuración de las Universidades Federales), que profundiza la
precariedad de la enseñanza, sin ampliar la estructura de las universidades. Esa
fue una de las razones de la huelga en las universidades públicas de este año.
Incluso, con la implementación de
todos esos proyectos, la gran mayoría de la juventud sigue fuera de la universidad.
La mitad del antiguo PNE era llegar, en el 2010, con el 30% de la juventud en la
universidad. Hoy, apenas el 14% de los jóvenes tiene acceso a la enseñanza
superior.
El crecimiento de la enseñanza
pagada y la precarización de la enseñanza público andan de la mano. Son parte
de un mismo proyecto de educación, en el cual sólo los empresarios salen
ganando.
¡Un programa en defensa de la educación para los trabajadores!
Es necesario cambiar todo, comenzando
por la inversión del 10% del PBI en la educación pública a nivel nacional,
estadual y municipal. Eso significaría poner a todos los infantes en guarderías
públicas de calidad. Significaría, también, dar una educación fundamental de calidad,
con profesores y administrativos bien remunerados y calificados. Pero, es
necesario avanzar más, por eso los candidatos del PSTU defienden:
- Aplicación del 35% del
presupuesto del municipio en educación.
- Contra la mercantilización de
la enseñanza. Por la estatización del sistema privado de enseñanza
- Que los ingresos públicos del
municipio sean aplicados, solamente, en las escuelas públicas
- Fin de la municipalización de
la enseñanza fundamental
- Fin de los contratos de los asociados
privados
- Por el fin de las evaluaciones
externas y meritocráticas de los trabajadores de la educación
- Fin del examen de admisión. Por
el ingreso libre en las universidades públicas.
- Promoción de políticas para
combatir el racismo, el machismo y la homofobia
- Fin de cualquier forma de aprobación
automática
Notas
* Texto
originalmente publicado en Opinión Socialista N° 449.
1.-
En mayo de 1983, el marido de María da Penha Fernandes le disparó mientras
dormía, dejándola parapléjica. Dos semanas después, intentó electrocutarla. El
caso languideció en los tribunales durante dos décadas, con el esposo en
libertad. Años después, en un fallo histórico, la Corte Interamericana de
Derechos Humanos señaló como responsable al gobierno de Brasil, por no haber
tomado medidas para enjuiciar y sentenciar a los perpetradores de violencia
doméstica. Por último, el gobierno brasileño promulgó, en el 2006, una ley bajo
el nombre de “Ley María da Penha sobre violencia familiar.
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